en las condiciones tan hostiles en que trabajan los expedidores de boletos. A los
boletos no se le hacen agujeros ni se les transfiere información magnética,
sólo se les lee su código de barras... como se está haciendo
cientos de millones de veces diariamente en todo el mundo. Además de leer su
código de barras, el expedidor imprime en cada boleto la hora, fecha, el carril
de circulación y un número de control y auditoría, al azar, de
seis dígitos, para uso del dueño, del auditor o del cajero, según
necesidades. Esto significa que un reloj central es un accesorio obligado. Las otras
características del TD-01 MR son iguales a las del ya muy probado TD-01. Con la
excepción del mecanismo de avance de boletos (5 partes móviles) es 100%
estado sólido y cuenta con una torreta de impresión, un diseño de gabinetes
con tres puertas que permite un cambio fácil y rápido del paquete de boletos.
|